Al renunciar a otro día de sol, llegue lanzando llaves que debí recoger otra vez, recibiendo correspondencia sin destinatarios, sirviendo la comida a nuestra compañía, y mientras el alma de mi estomago se quejaba de su alimento yo decidí prepararnos la cena, y esperar tu llegada como una noche más… me dedique a una de mis defectos (la cocina) y aun así recordé un loco dicho “con amor todo sabe rico” y le dedique mi esfuerzo mientras pensaba en ti, y en los locos días en los que tú eras quien me esperabas con algo rico para alimentar mi cansancio… termine la cena donde los fideos se ligaban con las albóndigas y deje correr la dama y el vagabundo para cuando tu llegada, cenáramos junto con ellos…
Busque la almohada en la helada habitación y un edredón para acomodar el sofá mientras seguía esperando, luego camine y puse a lavar el olor de los dos ligado entre material textil, decidí bañarme y esperarte arreglada y linda… la espera se me hizo corta aunque yo ya estuviera cansada.
Me recosté en el sofá y me quede dormida… y escuche cada paso que diste al caminar el pasillo de la entrada… sin embargo no pude abrir mis ojos, al incrustar las llaves adentro del picaporte esforcé mi cuerpo para lanzarme en tus brazos pero mi agotamiento podía aun mas que mis ganas y voluntad de abrazarte… y solo pensé que las energías venían hacia a mí, y quien mi liberaría de Morfeo serias Tú, que sé muy bien que aunque muerta este, rozarías tus labios contra los míos y dirías que saboreaste su dulce miel.
Entraste ruidosamente, luego te quitaste los zapatos y saludaste a nuestros hijos, esperando más que besos mojados y brincos sucios de 4 patas, te percataste de mi estado y les hablaste “dormida, seguro espero y se canso de este hombre tardío y algo trabajador” te acercaste sigiloso, y ahí estábamos cual escena romántica, tú el caballero después de un día agotador, yo la doncella que había luchado mi día con un dragón de jefe y esperaba solo tu claridad y tu luz para sentirme viva y despertar de estas pesadillas.
Como lo dije… rozaste, solo eso… rozaste mis labios saboreándolos y empujaste mi cuerpo hacia ti, y te recostaste conmigo y a pesar de que no abrí los ojos ni dije nada, sabias que estaba escuchándote, alagaste mi mesa, el orden la casa y esa “belleza peculiar” que dices que tengo, ya hoy en día me lo creo… luego tu voz fue decayendo y nos unimos en un sueño, donde la comida quedo para después y el tv se apago… e imagine tus ojos cerrados con esas pestañas rizadas que me matan, tu boca entreabierta, aunque no hay ronquidos la respiración es súper fuerte como ositos pequeños luchando en un sueño… y esas peculiares marcas que veo en tu espalda cuando soy yo quien te abraza… también el calor de tus pies junto a mis helados deditos, y cuando eres tu quien me abraza me siento sumamente protegida con tus brazos…
Y al pasar algunas horas soy una chiquilla recién despierta… me intentas cargar y hago puchero… me levantas, me quitas la ropa y me colocas la pijama, mientras das una que otra vuelta dejando todo en orden, yo trato de entrar en lo que compartimos y llamamos habitación, recostándome, sin embargo no me arropo esperando que tu lo hagas por mi…y es así, me arropas con tus acogedores brazos…y es así como llegamos a renunciar a otro etapa del sol y le decimos que “si” a la luna que nos atrapa en ella y en su alumbrada oscuridad…
